CATAR EL VINO CONSISTE EN PROBAR CON ATENCION UN PRODUCTO CUYA CALIDAD QUEREMOS APRECIAR; SE TRATA DE SOMETERLO A NUESTROS SENTIDOS Y CONOCERLO BUSCANDO SUS DIFERENTES DEFECTOS Y CUALIDADES, CON EL FIN DE EXPRESARLOS; LA CATA ES ESTUDIAR, DESCRIBIR, DEFINIR, JUZGAR Y CLASIFICAR
También, y en pocas palabras, podemos decir que la cata es describir la intimidad de un vino. Catar un vino consiste básicamente en tomarse el tiempo necesario para pensar qué es lo que estamos bebiendo. Si se centra toda la atención en el vino mirándolo, oliéndolo y probándolo se tendrá la posibilidad de experimentar todos sus matices.
La forma más lógica de abordar un vino es:
1º A través de la vista.
2º A través del olfato.
3º A través del gusto.
Lo más difícil de apreciar un vino consiste en describir verbalmente con detalle y precisión las sensaciones percibidas en la degustación. A este objetivo se arriba mediante un mecanismo que requiere, en primera instancia, educar los sentidos, memorizar las sensaciones percibidas y, finalmente, un vocabulario que permita traducir esas impresiones en valores probables. Y ante esto, cabe decir que la cata de vinos es una operación sumamente subjetiva y que genéticamente está comprobado que no hay dos personas que perciban de manera idéntica. Si a eso le sumamos las preferencias individuales seguramente encontrará descripciones que no comparta.
¿Cómo explicar a una persona que nunca ha probado una naranja, qué sabor tiene, qué sensación produce en la boca, a qué huele? Por eso la cata es todo un ejercicio personal. Pensá en cuáles son los vinos que más te gustan e intentá expresar el por qué de tu preferencia ¿Es dulce o seco? ¿Le da sensación de suavidad en la boca o aspereza? Compará estas sensaciones con productos que puedas reconocer e identificar y describílas con tu propio lenguaje.
Distinto es si hablamos de una cata profesional, donde el uso de la terminología propia es imprescindible para que los términos empleados tengan el mismo significado para todos.
Con la copa inclinada sobre un fondo blanco, observa el color y la intensidad del mismo; su aspecto (limpio, brillante). Haz girar la copa y verás que se forman una gotas que caen por las paredes interiores del cristal. Estas “piernas" o "lágrimas” nos darán una idea del cuerpo, textura y graduación alcohólica del vino.
Sujeta la copa por el pié y literalmente introduce la nariz en ella. Inhala profundamente y trata de percibir sus aromas. Haz girar la copa para liberar los compuestos aromáticos y repite la operación. Compara los aromas percibidos con otros olores conocidos, si huele a fruta intenta precisar cuáles son esas frutas ¿Son blancas o rojas?. ¿Son tropicales o de bosque?.
Este es el momento en que se confirma lo que en las otras dos fases se ha captado. Toma un sorbo de vino lo suficientemente grande como para impregnar toda la lengua y el interior de la boca, aspira una pequeña cantidad de aire, haz girar el vino dentro de la boca. Intenta descubrir los sabores y texturas del vino, así como la sensación que deja. Cuando hayas descubierto todo lo posible, trágalo o escúpelo, si vas a seguir catando.